Los síntomas más claros son la picazón del
cuero cabelludo y prurito intenso.
Los piojos suelen encontrarse con mayor facilidad principalmente
en la zona de la nuca y detrás de las orejas, donde la temperatura
es más constante y el pelo sufre menos roturas.
Es importante, no confundir liendres con caspa, moldes pilosos,
residuos de gel o laca, como también diferenciar los piojos
de pulgas y áfidos sobretodo en primavera.
En general, las liendres encontradas a más de 1 cm del cuero
cabelludo es improbable que estén viables, pues se trata
de una infestación antigua.
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